Las semillas del fin del mundo

Semillas de achiote o anatto
Semillas de achiote o anatto

Las plantas no suelen acaparar las primeras planas de los periódicos, pero son tan importantes como las ballenas y los delfines, que también están amenazados de extinción.
En Estados Unidos se realizó un estudio en el que se encontró que en 1903 se cultivaban 8,000 especies de plantas alimenticias; para 1983, el número se había reducido a 600.

Se estima que a escala mundial estamos perdiendo hasta 1,000 especies vegetales anualmente. Los números en cuanto a plantas a nivel planetario no son más alentadores, pues de continuar con la presente tendencia nos quedaremos sólo con un tercio de las plantas que conocemos hoy en día. Sin embargo algunos investigadores comentan que es imposible saber con certeza cuantas especies de plantas hemos perdido. Aunque es evidente que sí se ha reducido el número de especies en los últimos treinta años debido a la intensificación de la agricultura. Lo que hoy sabemos es que alrededor de 34,000 especies vegetales se encuentran clasificadas en peligro de extinción.
En México perdemos cada año 2% de la superficie de bosques y selvas. De las cerca de 30,000 especies de plantas mexicanas, unas 1,000 se encuentran amenazadas o en peligro de extinción. Y de las 7,300 especies endémicas (exclusivas de una región), 950 se encuentran en peligro de dejar de existir. En partícular sobre las plantas de cultivo en México el día de hoy sólo podemos encontrar 20 % de los tipos de maíz que existian en 1930.

Sería pertinente recordar que de perder algunas especies vegetales estaríamos perdiendo no sólo nuestros alimentos sino también la fuente de medicinas que actualmente usamos o podríamos usar en el futuro. Asimismo nos privaríamos de diversos servicios que nos proporcionan las plantas como el oxígeno que liberan, el reciclamiento del dióxido de carbono que exhalamos o el mero disfrute de su belleza al observarlas ya sea como en jardines o paisajes.
Además, se estima que el valor global de los servicios que nos presta la naturaleza se encuentra ¡entre los 18 y 61 billones de dólares cada año!, cantidad comparable al producto mundial bruto.
Ante lo anterior cabe preguntarse, ¿qué se está haciendo en el mundo para no perder la verdadera riqueza planetaria?

Conservación

Ante tal panorama desolador no podemos quedarnos con los brazos cruzados viendo cómo perdemos nuestros tesoros naturales. Es por ello que han surgido diversas iniciativas para proteger las plantas de nuestro planeta. Entre éstas tenemos, por una parte, la labor cotidiana realizada en los diversos jardines botánicos del mundo (véase ¿Cómo ves? No. 112), diversas estrategias de Conservación Vegetal y fondos monetarios para sostener estos esfuerzos.

El corazón de todos estos esfuerzos lo constituye los bancos de semillas lugares en donde los botánicos pueden depositar las riquezas naturales de cada país para el beneficio de todo el mundo.
El principal beneficio de los bancos de semillas es que proporcionan seguridad contra la pérdida de especies silvestres. Esto es importante dado que dichas especies encaran muchas amenazas al crecer en sus hábitats naturales. Los bancos de semillas nos dan opciones para conservar pensando en el futuro y para la utilización de plantas. Aun si las plantas se extinguen en sus hábitats las semillas siempre podrán estar disponibles para la utilización humana, para medicinas, mejoramiento de cultivos, material para construcción y mucho más. Los bancos de semillas pueden convertirse en una fuente de material de alta calidad y diversidad genética con un alto potencial de recuperación y restauración de ecosistemas y especies amenazadas.
También, representan una ventaja para los investigadores que trabajan con plantas pues los bancos de semillas pueden proporcionar de una forma sencilla y rápida dicho material biológico; y así obtenerlo fácilmente, sin la necesidad de realizar expediciones y colectar en las poblaciones silvestres sobre explotadas.

Una ventaja muy importante de algunas semillas es que tienen el potencial para permanecer viables (germinar) por 200 años. Sin embargo esto varía de una especie a otra. Algunos cultivos, como los chicharos, pueden conservar su capacidad de germinar sólo durante 20-30 años, en tanto que otras especies, como el girasol u otras variedades de grano, pueden conservar su capacidad de germinar por muchas décadas o incluso siglos. La semilla más antigua es la encontrada en el noreste de China en 1995, contando con mil trescientos años verificados por la prueba de carbono 14.

Por otra parte, hay que agregar que el costo de varios bancos de semillas alrededor del mundo entero sería minúsculo comparado (alrededor del 2% de los 6,000 millones de dólares gastados hasta ahora) con la cantidad gastada en física de partículas, y pagaría enormes dividendos. Según la Asociación Internacional de Jardines Botánicos para la Conservación (BGCI por sus siglas en inglés) existen casi 200 bancos de semillas en todo el mundo, aunque no todos se encuentren en una excelente situación económica. Ni parezcan suficientes para albergar la diversidad vegetal del mundo.

En México existe el banco de semillas creado por el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) en 1943 a partir de un programa piloto patrocinado por el Gobierno de México y la Fundación Rockefeller.

La Estrategia Global para la Conservación Vegetal (GSPC) es un tratado internacional que surgió a apartir del Convenio sobre Diversidad Biológica ambos adoptados en la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro en el año de 1992. Más de 180 paises apoyaron la Estrategia Global para la Conservación Vegetal en la Convención de la Diversidad Biologica en abril del 2002. De tal forma se reconocio, que dos terceras partes de las especies vegetales del mundo podrían estar amenazadas al final de este siglo si no se toman medidas urgentes para protegerlas.

Los objetivos de la GSPC son: documentar y conservar la diversidad de las plantas, especialmente las que son importantes para la humanidad. Usar la diversidad vegetal sustentablemente. Promover la educación y el conocimiento sobre la diversidad vegetal. Aumentar la infraestructura y los recursos humanos.

Kew

Una añeja tradición, — con antecedentes en 1621 con la fundación del jardín botánico de Oxford — dio origen en 1673 a el Jardín Botánico Real de Kew. Este magno jardín, con una superficie de alrededor de 120 hectáreas, se ubica en la ciudad de Londres en Inglaterra. El jardín botánico de Kew ha desarrollado proyectos vitales de colaboración con instituciones y jardines botánicos en cerca de cincuenta países para conservar la biodiversidad mundial. Uno de los proyectos internacionales de conservación sin duda más ambicioso del Kew garden es el Banco de Semillas Proyecto Milenio inaugurado en el año 2 000. Este banco creado por el Jardín botánico de Kew en conjunto con colaboradores alrededor del mundo buscan recolectar y almacenar una de cada diez semillas silvestres del mundo al final de la década. Pero la meta de esta institución es aun más ambiciosa ya que desean constituirse como una verdadera arca y almacenar durante los siguientes dos siglos ocho de cada diez especies vegetales que se encuentren en el mundo. La idea de los creadores de dicho banco no es sólo colectar cualquier especie sino las más amenazadas y más útiles conocidas por el hombre. Una iniciativa esperanzadora para nuestros actuales días que no lucen muy alentadores.

En América Latina se ve la labor del Kew garden al colaborar con el Instituto de Investigaciones Agropecuarias de Chile con quien han sumado esfuerzos para salvaguardar especies únicas de Chile y han creado bancos de semillas. Estos bancos buscan colectar y conservar especialmente semillas nativas de Chile y en particular especies endémicas y las que se encuentren en riesgo de extinción en áreas mediterráneas y desérticas.

En México el Kew garden colabora con la UNAM, la Universidad de Chapingo, y la CONABIO en proyectos de cooperación. Un ejemplo de lo anterior es la labor desarrollada por la UNAM y el Kew garden desde 1992. El objetivo de este proyecto es la conservación de especies vegetales silvestres de regiones áridas y semiáridas de México para detener la pérdida de diversidad en algunos de las más importantes zonas secas de nuestro país.

Para salvaguardar las semillas no sólo hay que colectarlas sino también dar muchos pasos más para realmente garantizar que puedan llegar a protegerse un lapso prolongado de tiempo.

Las semillas que llegan al Banco de Semillas del Milenio son enviadas por las organizaciones colaboradoras ubicadas casi en todo el mundo. Después los investigadores del Kew garden revisan las semillas y las ponen a secar. Antes de ser almacenadas las semillas se limpian y se verifica su identificación para asegurarse que sean la especie que dice su etiqueta. Acto seguido son secadas de nueva cuenta, empacadas y colocadas en el banco de semillas a una temperatura bajo cero. Para asegurarse que las semillas aun siguen vivas cada cinco o diez años los investigadores ponen a germinar algunas. Y finalmente cuando la viabilidad de las semillas es muy baja se hacen germinar y de esa forma se obtienen nuevas colecciones de semillas. Si deseas ver con más detalle y con tus propios ojos este proceso revisa la página electrónica de la BBC de Londres cuya dirección viene en la penúltima página de ¿Cómo ves?

¿Suena sencillo verdad? Espera saber que no es así pues existen tres tipos diferentes de semillas con diferentes requerimientos que hacen aun más complicado su almacenamiento y conservación de su viabilidad: Las semillas ortodoxas son aquellas que hemos hecho germinar aun en el kinder como los frijoles o el maíz. Estas semillas se pueden secar sin dañar su futura germinación y congelarlas a temperaturas tan bajas como – 20 ° C. Las semillas recalcitrantes no sobreviven si pierden su humedad. Estas semillas son acuáticas, o viven en bosques tropicales húmedos o en bosques nublados. Finalmente las semillas intermedias resisten un poco la deshidratación pero no toleran las temperaturas bajas, complicando su almacenamiento. Por lo cual cada semilla necesita estudiarse para averiguar cuales son las condiciones óptimas para su conservación.

A lo anterior se puede sumar complicaciones como el hecho de que los plátanos no producen semillas u otras plantas son propagadas vegetativamente (por medio de fragmentos de la planta). Por lo cual es necesario conservarlas como tejidos vivos o plántulas creciendo en cajas de petri o en tubos de ensayo (in Vitro) minimizando su crecimiento. O manteniéndolas en periodos muy largos a temperaturas extremadamente bajas, en nitrógeno líquido, bajo condiciones de suspensión inanimada. También es posible conservar la diversidad vegetal en formas novedosas como muestras de hojas secas, colectando polen o aún extrayendo ADN.

Svalbard

Pero ¿si fallaran los bancos de semillas del mundo por alguna razón como una guerra nuclear o un desastre natural? ¿Tal situación destruiría la esperanza de la fuente de alimentos del planeta para las generaciones futuras? También se ha pensado en ello y por tal razón en marzo del 2007 se comenzó a construir el almacén de semillas más grande del mundo. Este sitio se comenzó a construir en marzo del 2007 en las montañas Spitsein, en Svalbard, Noruega. Se eligió este sitio debido a que éste es un lugar a salvo del cambio climático. Las semillas estan a salvo porque la boveda está ubicada a tal altitud respecto del mar y tal profundidad en la montaña, que se descarta la posibilidad de inundación marina o derretimiento del permahielo en el futuro inmediato. Svalbard tiene un clima y geología perfectos para un depósito frigorífico subterráneo. Debido al permahielo, la temperatura promedio nunca superará los -3.5 °C. También la arenisca de Svalbard es estable para edificar sobre ella, presentando además bajos niveles de radiación.

De tal forma las semillas se conservarán a -18 ºC con refrigeración eléctrica, pero si esto llegara a fallar entonces la capa de hielo (el permafrost) que cubre el almacén mantendría las semillas entre -4 y -6 ºC.

El edificio consiste de tres cámaras subterráneas separadas. Cada cámara tiene capacidad para almacenar un millón y medio de diferentes tipos de semillas. Las cámaras tienen anaqueles para ubicar los paquetes con semillas enviadas por los países donadores. Para llegar a las cámaras de almacenamiento es necesario entrar a traves de un portal que nos llevará hacia un tunel de cerca de cien metros de largo.

La meta de este complejo es conservar el 90% de las semillas existentes en el mundo. Dichas semillas serán donadas por los mismos países productores.

Básicamente la idea es tener en esta cueva una copia de todo el material que actualmente se encuentra en colecciones (esparcidas) alrededor de todo el mundo, algunas en malas condiciones económicas y desorganizadas. De tal forma el complejo de Svalbard será como “el respaldo de los respaldos” de las colecciones de semillas y ayudará a preservar el ADN de cada cultivo sobre el planeta junto con sus parientes silvestres.

¿Y después?

Es claro que estamos perdiendo cada día parte de la diversidad que hace de nuestro planeta algo espectacular y sumamente útil e importante para la humanidad. Variedades de muchas especies útiles para la humanidad, entre ellas el maíz, pueden desaparecer del planeta de la misma forma que ocurrió con los dinosaurios. Existen varios esfuerzos a nivel mundial muy valiosos pero es fundamental apoyar a los campesinos en el mundo quienes son los guardianes naturales de toda esta riqueza. Y quienes se encuentran cercados por las políticas económicas en el mundo. Es necesario que todos hagamos nuestra parte. Desde la ciudad podemos apoyar los jardínes botánicos de nuestras ciudades.

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